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07/09/2006
Salí un poco antes de la cuenta para darme un baño antes que anocheciera. Me motivaba el recuerdo del paisaje subacuático donde por alguna razón todo refulgía. El sol amarilleaba el horizonte detrás de nubes informes que eran siluetas unas sobre otras y precipitaban el atardecer. Bajé en bici la estrecha carretera, una de esas viejas vías que parecen asfaltadas con guirlache. Zigzagueé hasta cerca de la orilla de aquel inmenso valle de rocas, fruto despiadado de incontables heladas, inerte y afilado, pero calmo, como un campo de batalla arrasado. Me quité las sandalias, dejé mi trasto y me caminé hacia el agua directamente.Anduve sobre una gran roca horizontal sumergida levemente. Pareciera una antigua estructura, el tejado de un pueblo sin destino o un mastodonte dormido de por siglos. El único sonido era la cadencia de mis pasos con el agua por las rodillas. Cuando llegué al talud, me paré, pensativo. Miré aquí y allá. Intenté ver más lejos en las profundidades, pero no lo eran tanto: tuve que reenfocar la vista y entonces descubrí, poco más baja que yo, una roca sin aristas que emanaba un resplandor tenue, como de blanco sucio, que salía de su interior. Como si fueran huevas de un anfibio a través de las cuales sólo se intuye, pensé que eran rocas inteligentes que guardaban dentro la luz del sol. Tal vez por ello el agua se mantenía cálida. Sin pensarlo, curioso, me zambullí, buceé hacia ella, la toqué, y me dio la sensación primero de ser polvo adherido. Pensé luego que era hielo, estaba frío, mas era fibroso, como el cinabrio. Se extendía como un liquen y no sólo en aquella roca. Tras ella se adivinaba un manto de luz sobre una extensa fosa. No se le veía fin, debía de ser vastísimo porque refulgía desdibujado en la distancia.Ascendí para tomar aire. Flotando, miré al horizonte, me relajé ante la belleza del paisaje mientras dejaba de jadear. Más allá de los brillos del agua las montañas y las nubes y algún islote se confundían en la negrura. Pero había también algo más. Había un ser, negro igualmente, con la cabeza erguida sobre un cuello larguísimo, que se mantenía a unos ocho o diez metros de mí. Le adiviné las orejas, puntiagudas, y la torpeza de un perro en el agua. No era más que otra sombra, pero con aspecto de dóberman y cada vez más grande. Me había visto, emitió algún sonido gutural, algo entre ahogo o y amenaza. Primero reculé, luego me di la vuelta y ya lo dejé de ver. Nadé rápido cuanto pude, confiando en alcanzar la costa, no muy lejana, pero temiendo a la confianza.Ya no lo sentía cerca, había calculado bien y pude salir más tranquilo, incluso mirando atrás. Entendí que aquella criatura pertenecía a los dominios del lago, y que temía las orillas como una ballena que puede varar.Me encaramé a uno de los peñascos, me senté mirando el poco sol que quedaba. Había visto esa luz, la había tocado, sin haberla descifrado, pero estaba probado que había algo más allá de la sensación, como un espíritu de las cosas quietas, que sin embargo no me asustaba, porque confiaba en comunicarme con él.
28/10/2005
Va a hacer año y medio que me dieron la última nota de la carrera. El abismo de la indeterminación nos sobrevenía ineludiblemente, si bien todos corríamos hacia delante para librarnos de una vez de tan pesadas y tediosas materias (menos Edu ‘Co’ que, a contracorriente, decidió darse una prórroga de lo más premeditada para alargar su edén). Yo venía observando que gran cantidad de mis compañeros pensaban en abordar la vida profesional tan pronto como les fuera posible, y precisamente esto coincidía con las personas que presumiblemente tenían una cabeza mejor amueblada y vestían en consecuencia. Digamos que los estereotipos y prejuicios se cumplían. No obstante eran muchos también los que intentaban plantearse su vida y tomarse un tiempo de decisión. Yo también opté por subirme al primer tren que pasara, pero en mi caso también fue una especie de contrariedad a la oficinitis que se respiraba entre los decisos de la clase. Mi periplo porteño fue una medida contra la indecisión, destinada a saciar mi sed de exotismo, de respirar arte y cultura, impregnarme sin esfuerzo viviendo inmerso en una sociedad que adora pensar y pensarse, sed de experiencia y de crítica, latinismo y de humildad.
Era obvio que a mi regreso no podría decelerar aquel ritmo frenético, pero iba siendo tiempo de preocuparme por iniciar mi vida profesional con vistas a conseguir cierta rutina por una temporada. Ahora anhelo un trabajo, el que persiguieron y lograron mis antiguos compañeros, al tiempo que de su parte escucho quejas y lamentos por no haber pensado como yo en su día, haber vivido un poco más esta juventud que pronto se esfumará, antes de lo que creemos y que algunos ya creen haber perdido. Algunos incluso están “atados” y pronto casi casados, esa es otra historia que, bien o mal, no me toca ni por asomo, que me está moldeando como persona solitaria y que por el contrario me ha permitido volar cuanto he querido. El trabajo quema, quema al joven obcecado por crecer, y quemará cuando yo lo encuentre pese al bagaje de vivencias ya satisfechas, tal vez más por el afán coartado de libertad. En mi corto currículum laboral, nunca pude aguantar mucho más de un mes de rutina. Soy joven, pensaba.
Nuestra generación no lo ve claro. Ni la tipología “yo” ni la tipología del oficinista. Primeramente, porque miramos a través de un filtro de ultramodernos, urbanitas y comodones. Europeos de pro, a escasos treinta años de la transición. Segundo, porque somos becarios mileuristas, y algunos ni eso. Mucha precariedad. Y tercero, alquilamos un piso fuera buscando la experiencia o bien estamos hartos de nuestra casa paterna. Lo queremos bueno, bonito y ajustable a nuestro sueldo, que no es sino la tercera b. Y si no, de vuelta al nido. Buscamos vivir, pero encontramos sinvivir o simplemente, sobrevivimos. Somos licenciados; especializados. Pero ni por esas. Demasiados universitarios, demasiada teoría en las clases, demasiados (¿demasiados?) contratos de prácticas, demasiado poco que aportar.
A veces me puede el desánimo y dejo de buscar por unos días. No agonizo, relativizo problemas y sigo viviendo, aprovechando cada día, curtiéndome en la vida y dando las gracias. Ante tanto caos hay que sacar lo bueno. Por suerte, puedo. Pero mantengo una pesada carga en la conciencia sabiendo que soy deficitario, mis números para con la familia no son desorbitados, pero siempre negativos. Y estando así, siempre termino por acordarme de la casita del pueblo, deshabitada, pero un par de reparaciones y listo. Tiene azadas, y una huerta, una hamaca y muchos libros.
Exprimo la vida, eso no lo dudo. Pero a veces me pregunto si realmente aprendo las lecciones que se me dan o si las paso de largo. Rubén lo llamaba "malparidez existencial".
01/09/2005

Eran las 4 de la madrugada anoche. Yo volvía solitario de una visita vespertina que se había alargado hasta la cena y mucho más. Cruzaba la ciudad desierta, veinticuatro grados de una atípica noche de verano y la lengua quemada, pues nunca me terminé de acostumbrar a la temperatura del mate. Viejas palabras habían vuelto a salir sin traba de mi boca por unas horas, cientos de anécdotas volvían a darse cita en mi cabeza presente. Conocí nuevas costumbres que en todo el tiempo no aprendí, observé los objetos que un argentino escoge como representación, como un pequeño pedazo selecto de su inmensa realidad, una argentinidad del tamaño de, a lo sumo, un par de maletas.
Y bien, yo tenía la oportunidad de observar una ciudad, que es la mía de siempre, pero esta vez como nunca, completamente inerte. No me crucé a nadie. Sólo vi algún alma en la distancia y, casi al llegar a casa, un viejo que observaba por una ventana, como me gusta hacer a mí (da para pensar, o al menos para pensar que se quiere pensar, lo cual, inexplicablemente, termina con un regocijo interno mirando el cielo inmenso). Pero su apariencia, sumido en sus cavilaciones, era la de un maniquí. Avanzaba pues por las calles peatonales, céntricas, históricas. Orgullosas de sí mismas y obviadas con indolencia. Miré para arriba. Vi balcones, cientos de balcones, en muchos de los cuales no había reparado nunca. Sabía que estaban, un saber de rabillo del ojo. Ayer, los miré. Expresamente, uno por uno. Y me paré, y retrocedí para observarlos mejor, pequeños rosetones góticos, arcadas renacentistas, vidrieras modernistas, todo ello entre madera blanca; anchas balconadas, enormes miradores, a veces sobre granito, sobre arenisca, sobre ladrillos oscuros de apariencia flamenca. Caray, no podría calcular las veces que pasé por debajo. No siempre hay que estar por encima de algo para que nos importe un comino.
15/08/2005
Cerrar los ojos... tomar aire. Resoplar largamente.
Os escribo antes del orgasmo.
Estoy escuchando "A natural disaster", el último disco. Pocos o nadie de los que entráis aquí conoceréis Anathema, pese a sus dos decenios, pero desde mi posición no puedo entenderlo y me dispongo a remediarlo. :) Os invito a que le déis una oportunidad. Por lo que estoy escuchando, este disco es aún más íntimo. Es un metal profundo, suave y progresivo, minimalista. Otros trabajos añaden esporádicos berridos, estilados y contundentes, este no es el caso. De hecho, de aquellos adjetivos el sobrante casi sería metal. El 80% es balada o instrumental suave.
No soy crítico musical, pero sí aspiro a saber vender un producto, y mejor este que me gusta porque puedo aplicarle devoción. Lo siento por el purista que lea "metal" y no vaya más allá... quizás si añado "piano" os animéis unos pocos más.
Saludos y feliz clímax.
31/07/2005
Estoy en una casita cuyo balcón da a toda Barcelona. Es el la subida al Tibidabo. Mi anfitrión David me está tratando de lujo. El viernes, mis padres me acercaron a la vía del tren en Caldes, un pueblecito cercano a Girona, antes de volverse en coche a Vitoria tras diez días asoletándonos entre playa y montaña. De nuevo yo con planes B apañando vacaciones y aprovechando los raíles de la geografía ibérica. He pasado el finde de fiesta con la diáspora pamplonica -Leire Cordón incluída- y paseando apaciblemente, hoy con Amaia. Pese al nombre, es catalana. No hay "contrato", pero poco a poco tendré que hacerla pública.
Mañana salgo a echar currículos. Busco agencia de publicidad. Me vendo, la vida es dura, al mundo capitalista. Confío en entrar, así como salirme sin muchos apuros cuando convenga. Saludos a todos.
"Cuatro de coo-o-pas..." (CQ)
17/07/2005
Vlissingen (Zeeland, Holanda).Donde termina el último ramal ferroviario sólo hay diques, pólderes... y el mar para mirar.
(Bastó un callejón techado para dormir sin empaparnos).
Mi hermano, yo, y la mochila de Moyra. ¿Dónde estabas, Moyra?
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Foto: Miguel ZulaicaMañana martes salgo hacia Cataluña, en la que espero sea la primera de muchas veces durante los próximos años, pues confío en aclarar la cabeza y tener suerte por allí, haga lo que haga finalmente. Ahora estaré diez días con la familia en Platja d'Aro, donde ya he quedado en ver a la buena de Dolly. Espero también pasar algún otro en Sant Sadurní, Sant Salvador o en Port del Compte. La verdad, todo está en el aire... ¡no sé si fiarme ;)!
Escribiré cuando pueda. Saludos a todos
PD: Por cierto, argentinos: he descubierto en el mapa, al norte de Barcelona, una localidad que consta como "Colonia Argentina".
13/07/2005
7 de 7. Y no viene la octava noche porque era una chorrada, no hay que perder de vista que el objetivo es pasarlo bien, no hacer récords inútiles. Pero poco nos ha faltado, al menos a Guti y a mí, para hacer el pleno en Pamplona. Moralmente, ya estaba superado: sólo por dos días no habíamos empalmado con los memorables Sanjuanes de Soria. Hace 28 días que volví de Buenos Aires y el balance es de 14 noches de fiesta, 13 de ellas fuera de Vitoria.
Hace una hora que entré por la puerta de casa. Enganchamos los sanfermines desde las 12h. del día 6 y hasta hoy no hemos claudicado. La casa de Guti ha sido una pasarela de lujo. Unos se iban, otros venían, e incluso alguno volvía a aparecer, pasando entre medias por Santander.
Ya calentitos, cada noche salíamos en busca de los fuegos articifiales o de un poco de música en vivo. La plaza de Los Fueros ha sido el escenario más social, más pamplonica y al tiempo mundial escuchando mil fusiones, y sobre todo el eclecticismo de Bunbury. Sin conocer apenas unas letras, distinguí en un verso a "Charly, Fito y Spinetta...". Con toques tangueros y gran base de folk pampeano, para mi gran sorpresa, fue otro gran momento transoceánico. Y, para cerrar... "Entre dos tierras".
Estaba claro, la verdadera fiesta estaba en la calle, fuera en la hierba de un parque, fuera en un bordillo enfrente de algún boliche. Por la calle vi a Miriam, cuando volvíamos del ambulatorio, poco después del txupinazo, debido a la "entrada triunfal" de Edu y su accidentado estreno con la botella. Por la calle me encontré a innumerables "gallinas" (aficionados de River Plate) a los que les cantaba alguna canción del Gasómetro. Por la calle vi incluso dos "cuervos" (ídem de San Lorenzo), que estupefactos miraban la 'remera' del partido único contra River. También "alenté" a favor del "Bolso" con un montevideano y hablé con una quiosquera de Cochabamba. Por la calle iba con Endika, con quien pasé otras dos noches "remember" con la mente en el viejo Buenos Aires.
Vi también un pecho peludo afeitado en forma de toro, y un loco haciendo calvos (sacando el culo, no aprendí el equivalente argentino) con los que, lejos de espantarla, sedujo a una elegante pamplonica. Por la calle me encontré a Joseba, nuestro delegado de la facultad; a Baigorri, que esperaba a Bunbury sin saberlo a pocos metros de nosotros. También vi a Intxusta y a Uco, y a Pérez y a los amigos de los conciertos de Compostela; en "su" salsa me encontré a Carlos, en su otra salsa -San Nicolás- vi a María, Sara y Marta, todos amigos de la facultad. Y a Lidia, más compañera de aventuras australes que de la propia facultad de Pamplona. Pero todo bajo la luz de las farolas o ya de los primeros soles. Por la calle perseguía Montxo a Paz, la otra argentina, hasta que se le pasó el calentón. En la calle fue el abrazo con que me reencontré con Irantzu, mi última ex, tras diez meses a 13.000 km. En la calle vi a Naira, otra inédita y buena amiga de Vitoria, o al simpático de Pastor; En la calle vi a Rodman, sí, el otro "toro", el de Chicago. También a Jorge, que me esperaba frente a Autobuses tras convencerle de que se viniera de Madrid. Me llevó de pintxos desde las 15h. Fue el día más largo.
En la calle, o al salir de un bar, alguien me encontró a mí. Alguien a quien no esperaba. De hecho, yo hacía tiempo que ya no esperaba a nadie, salvo en algún muy escaso encuentro. Por eso desconfié, y no solo fue cosa de los primeros momentos. Me quedaba poca ilusión, ahora espero que no me desborde.
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A quien se eche en falta: me podés cagar a trompadas si te vi y no te incluí a vos; igual les cuento a ustedes, amigos del otro lado, que el chamuyo porteño, de boca de un porteño de adopción, provoca muy diversas reacciones en la gente. Cuando uno va muy en pedo, la tonada suena aún más boluda, pues nadie se la cree (me lo dicen mis amigos), aunque uno vaya en joda y no expresamente a encarar minitas... ¡¡¡la concha de la lora!!!
¡¡Les extraño!!
Muchas gracias a los que han venido de lejos para pasar un gran rato, y a Guti... porque ha puesto la casa y ha mantenido algo de lo más preciado: la paciencia.
18/05/2005
"Es desolador comparar el cine norteamericano de los años cuarenta y cincuenta con el de los años ochenta y el actual. Al verlo, uno se pregunta si realmente es un progreso para la humanidad haber cambiado de esa forma tan estúpida, tan idiota. ¿O es la nueva ideología que emplea Hollywood al servicio de un mundo como gran empresa en el que lo mejor es no provocar en el consumidor -y no el ser humano, el ciudadano- ninguna reacción humana? Es falso que el mercado sea la única medida y el único regulador de nuestros procesos sociales y psicológicos. Es una idea falsa y no puede durar mucho tiempo".
E. K.
Más en:
http://www.todocine.com/mov/00512665.htm
A mi parecer, "La vida es un milagro" recrea meritorios escenarios difíciles de imaginar, como puese ser el partido de fútbol, con personajes grotescos y gags acertados. La considero una historia bien armada, caótica, como pretende serlo, pero considero que hay un exceso de situaciones poco novedosas, demasiado duraderas y recurrentes, mucho de lo cual olía a "El milagro de P. Tinto". Sigo actualizando la clasificación de películas (ver abajo).
12/05/2005
La familia rodante_______________________________********
Trelew________________________________________d*******
Diarios de motocicleta___________________________*********
Deuda________________________________________d*******
María llena eres de gracia______________________**********
El perro_______________________________________********
El cielito______________________________________**********
Primavera, verano... y otra vez primavera___________*********
Antes del atardecer_____________________________********
El restaurante__________________________________*******
La quimera de los héroes_________________________d****
Roma_________________________________________*********
Una de dos____________________________________******
El lápiz del carpintero____________________________********
Manchester 1975-90, la fiesta interminable__________d*****
Kasbah________________________________________********
Extraño________________________________________******
En la ciudad____________________________________*********
Crimen ferpecto_________________________________**
Saraband_______________________________________********
Escuadrones de la muerte_________________________d*****
Otra vuelta_____________________________________********
La chinoise_____________________________________*******
Zatoichi________________________________________******
Pymes_________________________________________******
Voces inocentes________________________________**********
El secreto de Vera Drake__________________________********
Whisky_________________________________________******
Santa Liberdade_________________________________d*****
Como una imagen________________________________*********
Los coristas_____________________________________*********
Contra la pared__________________________________********
Hermanas_______________________________________******
La vida es un milagro_____________________________********
La casa de las dagas voladoras____________________*********
d: documental, crítica por interés u originalidad
El 60% de estas películas es cine argentino, español o coproducido entre ambos países. Sólo de verlas se extrae que, generalizando: las historias argentinas son realistas, reales, actuales, trepidantes, emocionantes, subterráneas, sentidas, minimalistas, crudas; las españolas son clásicas, previsibles, teatralizadas, emocionantes, felices, cuentos. Esto es extrapolable a cada continente representado. Elocuente. Como la vida misma.
Como curiosidad, se pueden comentar las diferencias en los títulos según países, incluso dentro del mismo idioma. Seguro que alguno os suena bien raro.
¿Que cuántas películas he visto? Bueno, unas cuantas, a una media de 5,66 pesos (1,5€), era el mejor vicio...
29/03/2005

Whisky muestra vidas grises de gente gris. Una historia puede ser dramática, nostálgica, lastimera, subterránea, oscura, negra. Pero ahora hablo de gris. Montevideo es el lugar indicado, con todos los elementos necesarios y con un pulso vital que se presta a generar historias como esta. No es una ciudad gris, ni un país gris, sino con una calma y una actitud ante la vida totalmente antitética de lo que tiene lugar al otro lado del Río de la Plata. Por lo general, la vida se desprende de artificios y todo resulta más genuino. Esa orilla seduce.
Pero la gente gris con vidas grises lo tiene más fácil en un entorno como tal. Whisky resulta una película totalmente cóncava, con momentos que lindan con lo tedioso en el tramo central. A pesar de esporádicos e inteligentes golpes de humor que resulta triste y compasivo. Un comienzo de lacónicos cruces de palabras pero descriptivo de la rutina, sin mayor acción que la de la sucesión de los días en una vieja fábrica textil, es la muestra de que hay una riqueza que sigue estando presente en lo cotidiano. Pero las actitudes tan herméticas y las clónicas frases con que se resuelven ciertas escenas, aunque cubiertas de intencionalidad por parte de los directores, hacen que por un momento la existencia misma del espectador parezca inmersa en un bucle agónico, una redundancia de instantes inscritos en un circuito cerrado que aterra. El final hace en parte recuperar el interés, pero la sensación que perdura en el poso es que el telón se cierra con un hecho que queda manco, precisamente cuando uno va reencontrándose con cada carácter y decide otorgarles una segunda oportunidad.
Anímate a rebatirme. Para pisar sobre seguro y sufrir un vuelco interno y rabia inédita por la verdad, recomiendo encarecidamente "Voces inocentes". Una verdadera película de guerra.
27/03/2005

Prodiguemos las maravillas más desapercibidas:
HEMISFERIO NORTE
White Lion - When The Children Cry
Dimmu Borgir - Sorgens Kammer
Medina Azahara - Cualquiera...
Sangre Azul - El silencio de la noche
Jesús Cifuentes - Lágrimas negras
HEMISFERIO SUR
Teresa Parodi (AR)- Pedro canoero
Mercedes Sosa (AR)- Canción del jangadero
La Vela Puerca (UY)(¡¡¡la van a romper!!!)
Continuará...