==/EntrelasvíaS/==

"Irse de la ciudad es fácil. Basta con apretar los dientes y encomendarse a los trenes que hienden la noche".

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18/06/2007

Moroso-a

Moroso-a
(del árabe 'moro' y del castellano 'oso', a su vez del latín 'ursus')

Dícese de aquel que tiene las cuentas en negativo. Proviene de un comerciante árabe del SXI, que al comprar un oso pardo no tuvo con qué pagarlo, y al vencer el año de espera debió cumplir servicios comunitarios en beneficio del vendedor y su séquito.*

*Ah, fregando todos los platos del banquete. Eso no viene en el diccionario.
18/06/2007 09:58 Autor: entrelasvias. Enlace permanente. Tema: Para pensar No hay comentarios. Comentar.

09/06/2006

One World, más quisieras...

Autocrítica.

Ya lo tengo. Ya iba siendo hora de escucharlo de un personaje respetable, no de mi boca de mero propagandista joven e idealista. Ayer, en una entrevista a TVE a raíz del 25 aniversario del primer caso de SIDA, el señor Santiago Moreno, jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del hospital Ramón y Cajal de Madrid, muy crítico, reconocía que gran parte de la culpa de los males actuales de los países pobres –"basta de eufemismos, del tipo “vías de desarrollo”- las tienen los países ricos. A mí esto me parece una perogrullada, pero bueno, se ve que hay a quién no. Y de igual forma que, también ayer, un informe en el Consejo de Europa acusó a 14 países europeos de colaborar activa o pasivamente con los viajes de la CIA –y su consiguiente violación de los Derecho Humanos-, nosotros, actores (pasivos, si duele menos) de este mundo todo uno, estamos metidos hasta el fondo. Me sorprende ver cómo la gente cree en adulaciones tan reconfortantes como cuando se afirma que “sin el apoyo de los socios, tal club no existiría”. Uno se siente digno de pertenecer a su equipo, masa social, con todo el poder y la fuerza y la dedicación que eso supone. Porque los campos de justas medievales son, a falta de guerras vecinales, los estadios. Antes se defendía a un señor feudal, reino o corriente, ahora sólo a unos colores, a lo sumo a un partido político. Y eso que hablamos, aunque también de dinero, de sentimiento. En consecuencia, uno se vincula con pasión y se considera un pequeño artífice de sus éxitos. Todo bien. Mas, mientras tanto, quien se compraba unas zapatillas Nike no se sentía explotador infantil o quien consume energía de Endesa jamás se sentirá expropiador de tierras mapuches (chilenas). Porque aquí, hablamos de dinero. Contante y sonante. Y las cosecuencias son más fáciles de medir. Caray, qué a gusto se siente uno en un grupo, donde se puede cargar o eximir de responsabilidad según el humor que quiera tener al levantarse.

Desengaño.

Es imposible sentirse comprometido con el mundo si uno no se para a pensar siquiera el origen y las consecuencias de esa acción personal de compra colectiva. Es casi seguro que, desde el mismo momento en que nace, un ecologista convencido del primer mundo aporta al mundo más basura que la que serán capaz de reciclar entre él y su conciencia. A pesar de todo. En realidad, problemas tan diferentes como desajuste norte-sur y ecología son dos caras de lo mismo. Soy de la opinión de que el concepto de sostenibilidad es casi insostenible de por sí, por lo que a poco de interés que escatimemos por los demás tendremos un balance negativo de nuestra existencia… en sociedad me refiero, claro está. Porque la vida padre individual la seguirá uno teniendo, seguramente nadie la estropeará. La pelota, al tejado del otro. O el polvo, debajo de la alfombra. El problema es tan fácil de resumir como concluir diciendo “egoísmo”. De esto, todos tenemos. Pero de igual forma que no es lo mismo estar “alegre” de alcohol que dar pena vomitado en un rincón, no es lo mismo robar chicles que vehículos. Así que el conformismo en la mediocridad, la resignación a ser culpables casi por naturaleza poco debería valer. A veces, relativizar no es lo más idóneo, o digamos, responsable, puesto que muchas veces termina por eximirnos de nuestras obligaciones. Es tremendamente fácil a día de hoy escuchar y predicar al son de “One World, One Love” y creerse libertario por un momento, al tiempo que taparse las vergüenzas con tejidos resultantes de trabajo sucio, por poner un ejemplo, e hipotecando por un instante más ese sueño que se predica de boca en boca. Oye, que ‘peace and love’ no es follar. Parece que con afirmar que el hombre puede tropezar dos veces en la misma piedra ya estamos a la altura de las expectativas, ya somos ¡hombres! Nada tiene que ver ser aficionado a las citas ni al refranero, ser un filósofo de la calle con ir pisando a los demás con la suela del zapato. Una cosa no quita la otra. Y, si la cagas una vez, no la cagues dos.

Voluntad.

Por eso se me hace imposible reducir mi desprecio hacia quienes caminan por la vida como por un eterno pedestal, como si anduvieran solos; a quien no se para a pensar –por el mero hecho de no pensar- lo que significa dar los euros a este o a aquel… Sin que esto suponga ser un ‘integrista’ ni un maniático. Y mira que lo intento. Porque a la gente vaga, vaga en lo que concierne a los demás, realmente no le tengo mucho aprecio. Veo niños de la calle robando o simplemente ensuciando el paisaje. Pero luego veo niños “de papá” haciendo lo mismo (a veces, estos últimos, metidos en un cuerpo grande). Después pienso. Consideradas las oportunidades de educación cívica que aquí existen, el hecho de desperdiciarlas es un descarado acto de suficiencia, de malparidez, de insolidaridad. Y si no se valora a la gente de nuestro entorno, cómo valorar a quienes no vemos. Occidente puso siempre las mentes emprendedoras, pero los demás pusieron y ponen las materias primas, la mano de obra y los campos de pruebas, a menudo entre la espada y la pared. No me crean a mí, créanle al doctor Moreno, o al informe del Consejo de Europa hablando de activos y pasivos. Todo es el mismo problema, a escala macro o microscópica. Y la solución no es mortificarse, sino proponerse ser más responsable la siguiente vez. Hacerse digno, aunque sea a posteriori, de conseguir lo que tenemos; avergoncémonos, aunque sea un poco. Cuánto poder hay en una decisión y cuánto derroche de justicia, esperanza o respeto. Honestamente, el mundo rebosa de ojos que no quieren ver. Es, ante todo, una cuestión de actitudes. Porque el problema no es la ignorancia, es el afán de ignorancia.

_____________

* Relato breve y similar en www.viajeronocturno.blogia.com ("Sensaciones") . Os recomiendo la página de este chico.

* Pregunta al aire: ¿qué coño pasa por la cabeza de un amigo al que se la pela todo esto y se sigue diciendo amigo? Haberlos, haylos, eh.

09/06/2006 00:26 Autor: entrelasvias. Enlace permanente. Tema: Para pensar Hay 1 comentario.

21/05/2006

T(ensaciones)

 

Torbellino de nociones

autopista de sensaciones

pensamientos inconclusos

atisbos de voluntad

de deseo

de querer

y querer poder.

Su llamada,

las historias resueltas,

inesperadas

cuando no hay porqué;

borrachera de abstemio,

incontinencia,

dormir

y buscar soñar

y despertar

con el sueño amarrado

sin que se derrame

en el puño inútil

cual colador.

21/05/2006 23:32 Autor: entrelasvias. Enlace permanente. Tema: Para pensar Hay 1 comentario.

19/05/2006

Gracias por no llamarme esta noche

Porque, debido a ello, he vuelto a pensar.

 

Cuántos escritores se refugian en la locura. O quizás se refugien en sus obras para, sintiéndose comprendidos, escapar de la locura. Uno tras otro, cada uno a su estilo, observo analogías en el hecho de publicar, sea eufemísticamente, las intimidades que a uno mismo sorprenden, asustan y permiten diferenciarse de los demás. Pero, más allá de eso, la diferenciación respecto de la mayoría no deja de preocupar, y de ello la necesidad de comprobar si hay alguien al otro lado que sintoniza la misma frecuencia. Claro que hay quien ya ha perdido todo respeto al mundo real y, llegado al súmum, vive en el imaginario con tintes de realidad, pasando olímpicamente de todo y todos.

Mi consuelo es que, según crecemos, la tendencia al ensimismamiento narrativo aumenta y es muy común entre los mortales, y de hecho, aunque no lo expresen, todo el mundo es sospechoso de portar consigo mismo algún suceso, experiencia, sentimiento o sensación comprometedores.

 

Camús, Sábato, Borges, Cortázar, Dostoyevski, diferentísimos estilos… me quedo por el momento con Camús. Por mera cuestión de afinidad. Déjenme tiempo, que ya cambiaré. Y, no sé por qué, ahora me acuerdo de Léolo…

 

Más: http://www.babab.com/no18/leolo.php

19/05/2006 23:09 Autor: entrelasvias. Enlace permanente. Tema: Para pensar No hay comentarios. Comentar.

11/04/2006

"Fijate que si me tiro voy a caer justo en el Cielo"

Y placa, se esfumó Ray(ad)uela. Carayo, qué final. Cómo describirlo sin joderlo, sin privar a quien esto lea de la experiencia del capítulo 56. Hacía ya varios capítulos que estaba tibiamente desencantado, parecía haber perdido el libro su tensión y por ello yo mi cadencia de lectura. Antológicamente argentino, el argumento parecía también víctima de los altibajos. Pero era la hora de resurgir del cenagal de capítulos porteños-postmorelianos en que ya me creía destinado a circular con fundadas sospechas de estar leyendo en círculo (no sería una locura confundirse en el orden aleatorio -al fin y al cabo, un poquito más Rayuela- pero sí un poquito frustrante).

Con la nueva mención de la Maga había vuelto mi inquietud, y hoy con el asunto doppelgänger todo ha vuelto a ser el juego de debería ser. A falta de tres minicapítulos para el desenlace final, cuando todo se empezaba a mascar, abro una ventana de la Wikipedia para consultar el significado al tiempo que pincho, por doquier, el siguiente mp3. Según comienzo a leer, el órgano de ’El fantasma de la ópera’ suena in crescendo en el fondo mientras leo incrédulo en el frente la definición del germanismo. La contraportada de mi recién parido book, que aún desprende restos del olor a pintura, luce un sugerente stencil con un verdadero "doppelgänger", un peatón verde de semáforo alemán superpuesto a su doble que acabo de adoptar como necesario "logotipo de identidad". (Algo parecido a lo que fue pegar en el álbum las fotos de las Torres Gemelas, poner la tele y ver que se están cayendo; pero ahora, dando en el centro, en el yo... sólo espero que no sea un puerta a las tinieblas, como un mal doppelgänger.)

Lo que me depararían los tres últimos capítulos tras este 'bucle' ha sido lo más humano, vitalista y al mismo tiempo irracional de todo lo leído, la verdadera genialidad y el final perfecto para desatar la Gran Carcajada.

Si alguno lo lee, recomiendo encarecidamente la edición de Andrés Amorós, en ediciones Cátedra: una ayuda inestimable. El libro está lleno de guiños: no sólo se deben intentar entender, sino construir los propios. Es un libro para ’volar’.

Ah, se me olvidaba: aunque no lo parezca, hay vida más allá del libro.

11/04/2006 22:11 Autor: entrelasvias. Enlace permanente. Tema: Para pensar Hay 1 comentario.

28/03/2006

Querido amigo Jazztel

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Meros números, bit a bit, como gotas que forman un río, ya sea en época de sequía literaria. Cifras, interrogantes que esconden vidas singulares ávidas de curiosear, leer, urgar. Tal vez busquen novedades de la vida del autor, los más cercanos, pero lo más seguro es que hayan llegado de rebote desde un buscador o, en el caso de algunos habituales, que hayan encontrado un momento de paz en el que abstraerse, buscando compartir vivencias y sentir que "a mí me pasa lo mismo". Y bueno, bienvenidos, sobre todo los que buscan entrar en sí y en los demás y han conseguido formarse su microcosmos de humanidad, uno de cuyos asteroides parece ser este rincón. Felizmente, tal y como me sucede a mí en otros blogs, hay gente que repite y se fideliza. Es reconfortante, aunque no dejen comentarios, mirar los "números". Como para un repetidor proveyendo de señal, el saberse escuchado es suficiente razón para no cejar.

Número de visita total, hora de entrada, país de procedencia. Eso es lo que consta de cada lector en el contador, situado en el icono del gráfico alojado en el menú "enlaces". Es muy útil, pero me llama poderosamente la atención un dato demasiado ’frío’: desconozco sus nombres, pero conozco cuál es su compañía proveedora de Internet. Así es que, cuando me pica la curiosidad, me toca hacer de detective y armarme toda una historia acerca de la persona que accede a la página y las circunstancias en que se encuentra. Tal es el caso del indio "Inktomi", de EEUU, de la docta señora "Universitat de Barcelona" o del caballero "Fibertel", a quien imagino allá, río abajo, por el Alto Paraná, si es que no está en Lomas, ni en Recoleta; de "Retana" sospecho que es mi amigo y de "Telefónica", mi familia. Pero el margen de error es alto y también, por consiguiente, la capacidad de intuir e imaginar. Así que, una de dos: les invito a descubrirse, suavemente, si lo prefieren. Tal vez dejando un poco a la imaginación, sugieran, comuniquen, pero no confiesen. Pongan un punto de erotismo binario. Sugerir lo es todo, es la clave de las más sanas sonrisas, del teatro... y también de la publicidad. No se preocupen si se desenmascaran, siempre habrá quien no lo haga. O bien, no digan nada, y no podré desprenderme de esa ardor interior, ese curiosidad matadora que en el amor mortifica y que aquí, por suerte, sólo forma parte de un juego. También es romántico.

28/03/2006 23:48 Autor: entrelasvias. Enlace permanente. Tema: Para pensar Hay 1 comentario.

21/02/2006

Existencias I (bis)

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Vaya noticias. Ahora más que nunca tiene sentido lo de disfrutar con las pequeñas cosas. La vida es tan lotería que a cada uno que queda de lado habría que tomarlo como a quien termina su partida, y el mejor homenaje dudo que sea llorarles demasiado sino sobreponerse y ganar por ellos, que animarán desde el costado del tablero. Cada uno vamos recogiendo un testigo, y así, en la carrera, llevamos las carreras de muchos otros. Claro que ganar empieza por saberse uno afortunado y a partir de ahí disfrutar de los demás, y no explícitamente competir. Es un juego que hay que aceptar, que ofrece posibilidades enormes pero con unas reglas preestablecidas. En lo personal, ya lo digo últimamente, me estoy tomando la existencia como si fuera parte de una película, y no al revés. Casualidades, encuentros súbitos, letras de canciones, son como guiños que hacen mirar alrededor y sonreír, buscando la complicidad de alguien o algo oculto, más allá de que uno sea religioso o supersticioso. (De nuevo, disfrutar del trayecto.) Y se lleva bien, muy bien.


Pienso que tengo cosas por hacer este fin de semana que vuelvo a casa. Aparte del tinglado del disfraz, me parece que mi abuela y mi hermano Jorge necesitarán un poco de compañía. Mi padre parece que está bien. O no lo exterioriza, tal vez. Creo que piensa un poco como yo, o más bien yo como él, o como ambos, padre y madre. La verdad es que a Jorge le están tocando unas cuantas ’negras’ para la edad que tiene, y Miguel no se queda atrás. Espero que sepan sobreponerse: hoy también ha fallecido la abuela de David, mi compañero de clase, y él estaba por los suelos, a pesar de que la cuesta abajo fue paralela pero más larga que la de mi propio abuelo. A veces creo que soy yo, que las cosas me afectan menos pero, sencillamente, en la vida hay tantas barbaridades que la simple naturaleza no puede parecerme cruel. La muerte natural es muy natural.


Le contaba a mi madre en la carta original que lo van a pasar en grande esta semana. A ver cuándo veo el día de conocer Budapest. Por aquí hemos "fichado" a Marek, un chico polaco de cerca de Gdansk -Danzig- la otra gran ciudad pendiente. Y Asta, la chica lituana, nos ha dicho que se cambia de casa por cercanía del trabajo, así que de nuevo habrá que encontrar a alguien. Al anuncio de la habiación también respondieron dos estadounidenses, de sendas costas; un argentino, una austriaca, un alemán, un portugués y un catalán. Llevo cinco meses, y de verdad que no dejo de sorprenderme de Barcelona. Soy consciente de cuánto me fijo en el origen de la gente, pero estoy seguro de que los demás agradecen cuando los trato como individuos, hijos de su cultura, y no como meros guiris y mucho menos inmigrantes. Cada candidato es un pequeño viaje. Y cada viaje, una de las más grandes entre las pequeñas cosas.

21/02/2006 23:30 Autor: entrelasvias. Enlace permanente. Tema: Para pensar No hay comentarios. Comentar.

12/02/2006

Can/global/cionero

A veces llega un momento en que/ sólo y en silencio/ te haces viejo de repente./ Sentado en el vaivén del aire/ sólo le pido a Dios/ sentirme solo contigo y el viento/ para la próxima ocasión./ Y la vida se acuesta a mi lado/ despierta niña, despierta/ que acaricia tus mejillas/ deseándonos cuatro ases. /Y siento frío/ lágrimas que han de llorar/ es un monstruo grande y pisa fuerte/ eres mía, sólo mía/ yo y mi jardín.

Hay que encontrar más hilazón, esto es sólo una prueba. Pero es un buen proyecto.

Saludos,

Pablo

 

12/02/2006 23:02 Autor: entrelasvias. Enlace permanente. Tema: Para pensar No hay comentarios. Comentar.

27/12/2005

Alehop

Apostado detrás de una de las casas periféricas oteo el centro del poblado, construido hacia el horizonte a modo de campamento casi militar y con cabañas de madera, que sin embargo eran sencillas viviendas así alzadas a causa de alguna inexplicable predilección. Los aldeanos hacían sus labores como los de cualquier otro lugar, la rutina era tan eso, rutina, como la que puede haber en un belén, incluso con lavanderas que cargaban baldes de ropa en dirección a algún lavadero, o al mismo río. Tenía algo de paraje bíblico, y otro tanto de campo de refugiados. Desde mi escondrijo, decidí emprender la huída hacia mi izquierda, bordeando la última línea de casetas, y bajo una hilera de almendros en flor que con su majestuosidad parecían inmunizar a la aldea como un aura protectora. Al llegar a la última casa, doblé la esquina a derecha y avancé por el lateral consiguiente. Llegué a la conclusión de que el pueblo era un cuadrado perfecto, y lo imaginé atravesado por su cardo y su decumanus.

Me hallaba ahora en la arista sucesiva, y pensé era el lugar adecuado para salir campo traviesa, confiado y sin mirar atrás, para alejarme de aquel misterioso asentamiento, intentando no tropezar con los terrones mal arados de aquellas suaves colinas peinadas de Tierra de Campos. Poco a poco, la silueta de la ciudad iba acrecentándose, ya no era una mancha en el horizonte sino que se distinguía el robusto cuerpo de una gran iglesia comarcal. Por suerte y para mi tranquilidad, se apreciaba ya con mayor nitidez ese trazo que intentaba descifrar desde la lejanía y en unos instantes comprobé que, efectivamente, se trataba una obsoleta línea férrea pero, al parecer, aún operativa.

Aliviado, la estación se convertía en mi puerta de entrada en la ciudad, atravesé las vías muertas y me encaramé al andén secundario, enfrente del edificio principal, bajo el cual había un inesperado trasiego de pasajeros. Avancé por mi pasarela y de súbito tropecé con un hombre joven, mochila al hombro, ataviado con una extraña indumentaria muy familiar. El tipo observó el símbolo de mis calzones e hizo un gesto de complicidad que terminó por cerciorarme, vestía una reproducción poco rigurosa de la camiseta de la final de la Uefa del Alavés, cosa harto improbable, pues no conocía siquiera intentos de falsificación de aquel icono. Tras el “aupa Alavés” pertinente, como si todo estuviera planeado de antemano me reencontraba con Ezzedine, y los dos juntos nos uníamos al gentío que fluía de la estación y comenzábamos a ascender por la cuesta en curva que lleva a la gran iglesia, como quien asciende a Babel, gratificados por el color y formas de la arenisca, prueba de la originalidad e historia de aquellos muros ciudadanos.

Extrañaba ver, sin embargo, que otra corriente nada desdeñable de personas hacía presurosa el camino inverso al nuestro, lo que nos hace temer la próxima salida de un tren, no muy frecuente a buen seguro. En segundos, optamos por desandar el camino y asegurarnos así que no pasaríamos la noche a la intemperie ni en el nártex de la colegiata, catedral o lo que quiera que fuera aquella mole que no salía en los mapas. Evitando tomar demasiadas confianzas con aquella terra incógnita, de nuevo buscábamos la seguridad de un techo en un vagón y el regocijo de un amanecer aleatorio, dondequiera que vaya.

Brincando entre los temblorosos raíles semienterrados, alcanzamos el tren justo en el momento en que se desperezaba entre gemidos metálicos. Damos con el portón abierto de uno de los vagones jaula, donde se apiñaban silenciosos cientos de pasajeros, resignados en su pedazo de asiento o en el mismo suelo de madera. Uno de ellos sonríe ante nuestro precario embarque y encogiéndose en la multitud ahueca una pequeña parcela del piso que, pies colgando, resulta suficiente.

 

Transcripción de un sueño del día de Navidad. Interpretación: No era pertinente apuntar que la locomotora era una 333, pues la línea era propia para las antiguallas de RENFE, y que el pies colgando es sin duda una extrapolación de la aventura de “El Gran Capitán”, de Buenos Aires a Encarnación del Paraguay. Lo de la aldea no sé de dónde salió, pues no he visto “El bosque” ni películas del estilo últimamente. La anécdota de la camiseta es un reflejo de las casualidades constantes que hacen de la vida un juego. Tampoco identifico el sentido de la huída, y sólo encuentro conexiones con los futuros planes de un nuevo Interraíl que hace unos días discutimos. El tren es a menudo el hilo conductor de este juego. “Ezzedine” es Pollo.

27/12/2005 20:18 Autor: entrelasvias. Enlace permanente. Tema: Para pensar No hay comentarios. Comentar.

26/12/2005

Las grandes preguntas de la humanidad (mi humanidad)

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Uno.

El ateísmo, ¿es una deshumanización del hombre moderno, que ya no necesita de Dios para confiar en sus posibilidades ni supervivencia, que lo suple consigo mismo en un acto de soberbia descarada?

La fe, ¿es una ilusión (mayoritaria) de los pueblos subdesarrollados, que imposibilita vivir la vida con plenitud de experiencias por medio de absurdos sacrificios... como resultado de una ingenuidad cultural más generalizada?

 

  • ¿Serían los necesitados ateos y los creyentes occidentales los únicos que no siguen la corriente, como los peces muertos? De todas formas, en cada casa hay una corriente propia, que no es cosa ligera, pues yo no soy budista porque en mi casa no lo son... Vivan las convicciones de quien pueda convencerse.

Dos.

La escena política del mundo desarrollado vira a la derecha porque... ¿las necesidades sociales en Occidente no son tan acuciantes como lo eran antaño?

La escena política latinoamericana vira a la izquierda porque... ¿sus gentes siguen fieles a sí mismas, al no estar corrompidas por la codicia (la desidia, la comodidad, el “ojos que no ven...”) de los que estamos bien?

 

  • ¿Seremos capaces de contradecir la sentencia de Brecht (“Quien a los veinte no es de izquierdas, no tiene corazón; quien a los cuarenta no es de derechas, no tiene cabeza”) y de exhalar "qué coño sabría ese tipo de nosotros..."?

 

Estereotipos, nada más que estereotipos., tanto como estereotipos, pura estadística en cuestiones nada estadísticas. Pero, ¿es el trasfondo de las cuestiones lo que finalmente nos atrapa... y lo que es peor, sin dejarnos vernos desde fuera?

Pfff... sólo sé que no sé nada.

Dime si no te sientes como ese burro. ¡Y no huyas!

26/12/2005 23:12 Autor: entrelasvias. Enlace permanente. Tema: Para pensar Hay 1 comentario.

10/12/2005

Homo nesciens versus vacuum

Me resistía a poner citas que no fueran de mi puño y letra. Bueno, cuando sepa decirlo con palabras mejores no harán falta. Hasta entonces, disfruten.

-Tus colores no son más seguros que mis palabras, viejo.

-Por lo menos mis colores no pretenden explicar nada.

-¿Y vos te conformás con que no haya explicación?

-No -dijo Etienne-, pero al mismo tiempo hago cosas que me quitan un poco el mal gusto a vacío. Y ésa es en el fondo la mejor deficición de homo sapiens."

 

J. Cortázar, Rayuela, (28).

10/12/2005 18:29 Autor: entrelasvias. Enlace permanente. Tema: Para pensar No hay comentarios. Comentar.

06/12/2005

El grito

Continúo con la ¿particular? ansiedad de hacer mil cosas al tiempo que veo que en esta vida nada es posible cumplir al cien por cien. No puedo superar la fiaca de mezclar los químicos y montar la ampliadora. Es la eterna mediocridad, la Pereza con mayúscula y la asunción balsámica de que el común de los mortales estamos hechos para aproximarnos a nuestro máximo posible particular, que queda lejos de todo ideal. Estamos destinados a disfrutar de nuestra condición y a vivir el día a día lo mejor que se pueda, nunca plenamente, y si fuera plenamente será porque no ha habido expectativas previas (por aquí parece pasar la solución). “Impossible is nothing”, pura literatura. Claro está que es la literatura, lo fantástico, subjetivo y real por irreal lo que nos hace seguir encaminados hacia un norte, hay que disponer de un ideal imposible, impossible is nothing ‘cause something, just something is possible. Es como si hubiera que ser comunista para en la práctica quedarse en un socialismo descafeinado, porque si uno se identifica muy cercano al centro terminará por llevar una vida de derechas. O sea, las izquierdas se centralizan y las derechas se dicen de centro siguiendo tan en su derecha, también decía Sara Wizard. El norte es inútil como punto, sólo es una dirección. Nada nuevo.

06/12/2005 23:27 Autor: entrelasvias. Enlace permanente. Tema: Para pensar No hay comentarios. Comentar.

11/11/2005

Subsaciones (me faltas)

Dos minutos de "¡chas!"

Vuelo, no peso. Sí físicamente, no mis pensamientos (sum, ergo cogito). Van al aire, emanan, hacen cabriolas al antojo del viento que no existe, es la sola disolución que sensaciones nonatas que quedan como embriones inútiles. Pero alguno logrará efluir. Pienso en Rayuela, era obvio. Soy la Masa.

Pensaba mientras me tomaba una cerveza, esta noche, allí en Gracia. Mundo parelelo, no, mundo subrepticio, subterráneo y subconsciente, apenas una leve sospecha, un susurro, como cuando tiembla el suelo, y es el metro que vuela por debajo, tronando. Qué sinvivir. Qué vivir a flor de piel. Qué sbornia...

11/11/2005 00:57 Enlace permanente. Tema: Para pensar No hay comentarios. Comentar.

05/11/2005

Respuesta a Silvia

Y sí, apenas alguno se apasiona con su trabajo. Yo sigo escribiendo y espero que me acepten los reportajes en algún periódico o agencia. En breve colgaré el de Paraguay, aún lo siento tan a flor de piel que lo redacté el otro día. Acabo de tener una charla con chilenos y de nuevo me replanteo la razón de ser de mi decisión de futuro publicista, es cosa automática y de momento se pasa pronto. Es la resaca de cualquier tertulia mínimamente humanista... y más, sobre América Latina. Voy a echar unos tragos y al son del charango y la flauta andina para ver si encuentro un bálsamo. Seguimos buscándonos. Gracias por escribir. Y suerte.

Pablo

05/11/2005 18:46 Enlace permanente. Tema: Para pensar No hay comentarios. Comentar.

01/09/2005

¡Para nada!

No hay pregunta más ignorante que "¿y para qué me sirve saber eso?". Porque denota que no se sabe para qué, pero, además, que no se sabe sobre ello.
No saber para qué es no saber para qué uno se enamora, si va a sufrir. Cinismo lo llaman a eso, ¿no?.
Una vida intensa se acerca más a una vida infinita. Simplificando: da tiempo a hacer más cosas. Aunque también puede ser más infinita una vida insulsa, sumida en el tedio, aborrecible: llena de momentos infinitos. Cuando uno no ha encontrado el sentido de su vida, puede considerar que, al menos, podría ser digno de vivirla y de exprimirla hasta que no le quede nada. Y hay gente, suerte que tiene, que nunca se aburre. Tiene pequeños quehaceres, pequeños saberes inútiles que no son sino experiencia para la vida. Y la experiencia es el resultado abstracto de cientos de experiencias, que son acciones concretas, y en definitiva, la prueba de una vida intensa. La próxima vez, sonría, y responda: ¡Para nada!...

Moraleja: ¡búsquese un hobby!
01/09/2005 10:49 Enlace permanente. Tema: Para pensar No hay comentarios. Comentar.

17/08/2005

El primer hombre

As soon as possible (mientras espero impaciente). Es urgente, verdaderamente lo único urgente, que se encienda el portátil lo antes posible para verter todos los pensamientos que se agolpan en la cabeza como frágiles frascos de cristal que se van alejando a la deriva, con el peligro de que la única manera de alcanzarlos sea con una piedra demoledora que los haga polvo para siempre, o al menos hasta que todo se repita, porque casi todo se repite de manera casi idéntica, hay que estar atento para percatarse de las diferencias. Pero aún mantengo la esperanza de lanzar una soga al aire y, al prenderlos, traerlos dócilmente hacia mí como quien arrastra con un palo un balón caído en un estanque.

Pensaba en cuántas veces es necesario volver mentalmente a episodios pasados, por volátiles que sean, a simples sensaciones ya vividas que nos aten a nosotros mismos y que nos hagan descubrir quiénes somos y hemos sido, que nos hagan tomar conciencia de nosotros mismos frente a nuestro alrededor y, si es necesario, crecernos ante ello, pues aprobarse a uno mismo es una forma irrefutable de tomar fuerza ante la vida y animarse a progresar emocionalmente. La idea eterna había vuelto a salir a colación con un escrito ajeno acerca de la melancolía, esta vez causante de que los veraneantes del interior busquen su tiempo de desurbanización en los lugares en que crecieron, se reencuentren con su niñez y, bien que sea sólo una vez al año, tomen conciencia de que el hombre está hecho a la medida del campo, de lo natural, como todo sobre la Tierra. La tendencia a encastillarse en una vida futurista es peligrosa si se pierde el contacto más básico con el medio del que todos somos hijos. Lo mismo que leo en ese artículo viejo -casualmente es el reverso de otro que mi madre me guardó previendo cierto interés, banalidad que ocurre con frecuencia- lo pude experimentar hace tan solo unos días, cuando un amigo me pidió ayuda para buscar las flores que necesita para un trabajo de la universidad. Casualmente era el día de mi cumpleaños, y lo mejor de ese recordatorio del calendario fue el recordatorio de toda la infancia que me supuso el trasladarme a ese paraje edénico donde de pequeño quedaba maravillado durante mis vacaciones en el pueblo. Era el único lugar donde yo supiera que crecen castaños "de los que se comen", con sus punzantes cáscaras brillando fluorescentes como estrellas diurnas sobre un prado de bayas frescas y frutos amarronados, los que habían caído.

Hace ilusión leer, mejor si es leído, que los sentimientos propios son lo más humano que uno puede vivir porque, aunque a menudo esquiven las conversaciones diarias, siempre hay dónde recurrir a ellos y comprobar que dentro de la exclusividad que cada uno se atribuye puede encontrar esa paz compartida como un brazo tendido hacia fuera de una hipotética locura interior. El momento cumbre, es curioso, se da en forma de regocijo por la fluidez de algunos pensamientos, es un instante en que uno se cerraría en posición fetal para sentirse inmenso e ínfimo al mismo tiempo, pero vivo por poder pensar y llegar a algo tan originario, esa es la palabra -y el hecho-, que linda con el aburrimiento, el tedio y la angustia existencial de la misma forma en que un orgasmo puede ser mayor cuando uno se arriesga a ser descubierto o hacedor de algo que no debe. Decía el texto del periódico viejo que el veraneante del interior, añorando el pasado familiar de aquellos que labraron esa tierra primigenia suya, se apega a ella no sólo en el recuerdo, a riesgo de caer en el aparente sinsentido de una paz excesiva, pero con el mayor riesgo de ser seducido por ese aburrimiento que puede tornarse en necesario.

Cuando uno logra un estado como el descrito, o el que me ha permitido hoy brincar de la cama en mitad de la tarde de un soleado día de agosto, la persiana a medio subir y una música tan moderna como desnuda, uno encuentra similitudes en una vida que, por la velocidad que le imprimimos, dejamos pasar sin degustar, sin observar ya no los grises sino los blancos ni los negros, solamente los colores estridentes de un mundo que se nos pasa por sofisticado sin que sepamos ver más que la punta del iceberg.

Por eso anhelo estos momentos en que el teléfono no suena, siquiera en pleno verano, aunque ni bien alguien me proponga un plan estaré dispuesto inmediatamente. Pero yo no necesito cambiar el momento porque creo que me ha cortejado el tedio, que no es tedio, sino el volver a uno mismo y escuchar por tercera vez este disco que me ayuda a encontrarme en su atmósfera atemporal, como una borrachera feliz de abstemio o un amor ilocalizable y por tanto moldeable tanto como la mente quiera darse el gusto.
17/08/2005 13:45 Enlace permanente. Tema: Para pensar No hay comentarios. Comentar.

11/05/2005

Keep walking (by the way)

viaa.jpgEste era un artículo muy personal, una terapia propia, pero puede ser muestra fehaciente de lo provechoso de la práctica de escribir. Es una reinterpretación de hechos pasados. Pretendía relatarlo en boca de Lautaro, personaje imaginario, pero era demasiado evidente que seguía tratándose de mí. Además, quedaba todo medio raro. Ahí va:

(Qué pesado, otra vez a vueltas con el diario. Puto-diario. Por cierto, un día lo llamé "Comecocos". Por aquel tiempo, redacté a mano durante cuatro años; después, en Word otros dos y medio).

Claudicar con el diario sería como asumir una derrota a manos del futuro. El nuevo descubrimiento de la e-bitácora me ha dado un incómodo conformismo. Pero esta concepción hay que cambiarla cuando la obligación autoimpuesta de escribir se convierte en algo patológico. Estoy consiguiendo dejarlo atrás simplemente no abriéndolo. No volveré a usar la palabra "rutina" en mucho tiempo. El ordenador me salvó de la desidia y ahora me va a sacar de nuevo en una huida hacia delante, mediante una selección. La mayoría de las noches ya no me apetece poner nada. Esto parecía una derrota. Lo cambiaré, con esa capacidad camaleónica que tengo de adecuar los hechos a mi vida mediante interpretaciones posteriores y "reposicionamientos". Haré una "selección natural de los momentos". Sólo sobrevivirán los más intensos, y seguro que así, por competencia, mejorarán.

Vuelvo. Por algo será que no quería escribir. Me siento un borrego redactando lo que no me apetece, cosas lineales. La casualidad a menudo es mera causalidad (lo que es casualidad es que de casualidad a causalidad sólo cambie el orden de dos letras; esa es la verdadera casualidad, la que no tiene ni razón de ser ni merece interpretaciones subterráneas, no se puede buscar tres pies al gato porque no los tiene). Prefiero dedicarme a la causalidad. Por eso que me es tan fácil mutar mi presente, hay que buscar la razón aunque a veces parezca no haberla, o a veces no la haya. La búsqueda de la honestidad constante con el yo requiere de por qués y de porques (pregunta-respuesta). He nombrado la casualidad, pero, de nuevo, para renegar del destino. A la mierda el destino, aunque ayer leí algo que me hizo no discriminarlo tan a la ligera. Luego intentaré acordarme de qué era. (Esto está escrito "luego": fue a raíz de un párrafo de El Aleph. Decía "antes" que no son las cosas las que predeterminan por completo a uno, sino la propia actitud: si yo no ambiciono grandes metas no es probable que las consiga. Este ejemplo se cumple en mí, a veces para bien y a veces para mal. Será por mi educación que nunca me preocuparon los lugares prominentes, sino sentirme digno de cada momento que disfruto. Visto así, forjado por uno, el destino no me parece una idea tan descabellada. Pero eso no asegura nada. Resumiendo: básicamente, sigo despreciando el destino).

Vuelvo a volver. Si ya no me apetecía escribir, por qué seguir martirizándome. Qué cojones, estaba claro, tenía que dejarlo. ¿Qué si no? De todas formas, esta decisión tan -está lloviendo afuera- interminable me está dando para chorros de tinta, el remedio fue la mejor enfermedad. Pero la ha vuelto una enfermedad sana, luego no es una enfermedad, es una enfermedad revertida. Es necesario el ejercicio -y qué mejor que escrito- de plantearse por qué uno hace las cosas. Toma, cómo llueve.

Digo que me adecuo a las circunstancias intentando ser consecuente y no un chaquetas, que es el peligro camuflado (camuflaje exponencial: con chaqueta). Parece que siempre gano. Pero no adecuarse al presente puede ser un radicalismo, demasiado extremista. Ahí va un ejemplo: la irrupción de la tecnología. Intento lidiar con el futuro defendiendo la identidad que nos da el pasado (la historia de las cosas, nuestra historia), argumentando y argumentándome a mí mismo por qué caigo en el uso de tal o cual artefacto. Tan fashion es ser ultramoderno, sofisticado y plástico como ser antiguo porque sí. También existe un nacionalismo de lo antiguo. No geográfico, sino temporario, pero igual de social: en vez de sentirse partícipe de un grupo de vecinos, sentirse parte de un grupo coetáneo y anacrónico.

"¿Para cuándo la digital?". Lo mío con las fotos era un nacionalismo de las antiguallas. Romanticismo. Pero tenía cierta justificación, aunque ni yo mismo la supiera argumentar. La tenía, al menos para mí, que al fin y al cabo es lo que importa, y era el rescate de una sensibilidad que se pierde. Creo que el mundo avanza tan rápido que se pierde gran parte del gozo potencial que hay en cada cosa. El trabajo realiza. Esta es la verdad última. Y puede que el resultado físico de la foto sea el mismo, pero también puede que lo que importe no sea el resultado, sino el proceso. Como tantas otras cosas en la vida. A veces, cuando uno consigue salir con una chica, se sorprende: no quiere herirla, pero ya se ha cansado. Fue bonito mientras duró (me refiero al esfuerzo que se hizo por conseguirla). Las historias en la vida a menudo se repiten camufladas. ¿Es subnormal el montañero que asciende paciente bajo el teleférico? No lo creo. Seguramente, ese que sube por la ladera no llamará al persianero cuando se le atasque el estor de su salón. Puedes hacer la prueba. Sube un monte y luego llama al persianero. Si lo haces, me lo cuentas después a mí. Lo más probable es que, de repente, te surja algo de amor propio y termines por no llamarme.

Decía antes que el mundo va más rápido, quizás yo vaya lento. Cuando, antes de salir de España, me regalaron finalmente el celular, no las tuve todas conmigo: es frío y se pierde el valor de una llamada. Por otra parte, a veces cuando llego a un lugar, y sobre todo cuando es en tren, no me quiero bajar. Y aún escribo cartas. Un día me di cuenta de que siempre me quedo el último en los museos. Ya sabía, por el contrario, que desgasto la ropa que uso y que apenas me compro nueva. Alguna vez me dicen que llevo "una gran pachorra encima" y que me entretengo con un lápiz. También recuerdo cuánto me gustaba tener quince años y pensar en la chica de la otra clase.

Quizás sea más consecuente de lo que yo me creía. Sin ser el fin expreso, finalmente, ha resultado un gran experimento. Eran sensaciones que sólo flotaban en alguna parte, cada ejemplo que pienso es otra versión de lo mismo. Mi meta es el camino. Yo no sabía todo esto antes de empezar.
11/05/2005 02:15 Enlace permanente. Tema: Para pensar No hay comentarios. Comentar.

06/04/2005

Metalingüística

letra-mix4.jpgCada cierto tiempo, sobre todo a raíz de ciertos sucesos, asistimos a una eclosión de extrañas palabras y palabros, de esos que al principio nos da vergüenza utilizar, pero que, viendo la terrible acogida que tienen en los medios, no tenemos mayor remedio (¿no, o sí?) que adoptar. El problema es que no se trata únicamente de una adopción, sino de una despiadada invasión.
Grande ha sido mi sospresa al comprobar, en el DRAE, la existencia de la rídicula palabra "papable". ¿Cuándo se aceptó el término, tal vez tras otra oleada similar al cabo de la vida de Pablo VI?
Interesante es la primera acepción del protagónico "chapapote", otra ilustre novedad aunque ya no tan bebé. "1. m. Asfalto más o menos espeso que se halla en México, las Antillas y Venezuela." Tiene gracia cómo se pretende alejar a naúfragos indeseados de nuestras costas. O bien, ¿por qué se saca a la naturaleza de su hábitat natural? Tranquilos, porque lo más gracioso viene después: " 2. m. Cantb. y Gal. alquitrán. ". Me pregunto, ¿desde qué fecha?.

Cuando llegué a Argentina, parte de mi capacidad crítica en la lengua quedó desvirtuada, pues se pierde la noción de cuán comunes eran las palabras en "mi" lado del charco. "Hablamos como el orto", escucho a menudo por aquí. No era tal la crítica, me encaminaba a apuntar más bien las variantes diatópicas: ya me hice a oír hablar del default, del aggiornamento, de las chances, de la notebook, de las faults, del referí o del dispenser, también de la bañadera, de la canilla, de la pileta, de la vereda. Lo que me sorprendería, por contra, es que habláramos más parecido, pues cinco siglos con el océano de por medio no es moco de pavo. No era ese, pues, mi tema de hoy.

Volviendo a España, de repente hay que ponerse al día (updatiar) con palabras que casi exclusivamente pertenecen a los noticieros, y concretamente a un tema dado. Mi pregunta, no tiene por qué ser retórica en este caso, es por qué no nos animamos a universalizar estos términos más allá de su nicho viciado, o bien, si suena tan cutre, hortera y pedante como los citados papables, desecharlas. Dicho esto, señores, atrévanse a luchar contra avales únicamente ligados a descensos de categoría, gobiernos vascos tripartitos, o de los pupilos futuribles en las formaciones balompédicas. Me pregunto cuáles serán ahora las palabras de moda por allá (aparte de unas pulseruelas de goma de tirachinas). Y ya, de paso, hablemos de tánganas y de elites. Qué difícil es la lengua, ¿verdad?

Veredicto final: sólo las palabras en negrita reciban mis más sinceras carcajadas. ¿Se te ocurren más?
06/04/2005 02:47 Enlace permanente. Tema: Para pensar No hay comentarios. Comentar.

05/04/2005

De la fotografía

2 - Fugaz pq.jpgHoy hemos recogido las fotos de los últimos días. No me he extrañado de comprobar lo contento que me ponía de ver unas fotos que me satisfacen pese a la poca relevancia del tema. Quiero decir que ni son de la Patagonia, ni de Iguazú, ni siquiera recordaba haber sacado la mayoría de ellas. Pero de los temas más banales salen las mejores fotos. Estar ante una gran catarata muchas veces causa una fotografía de lo más insulsa. Tener algo cotidiano y darle la vuelta deriva en una foto sorprendente.

Febrero de 2005.
Foto: "Fugaz". Vitoria-Gasteiz, 2003. Por el autor
05/04/2005 17:20 Enlace permanente. Tema: Para pensar No hay comentarios. Comentar.


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